Competencias para un mundo globalizado
En una sociedad globalizada, la educación debe ofrecer currículos y sistemas educativos que aporten en el mejoramiento de la economía y el desarrollo industrial de cada país como factores fundamentales para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Son muchas las dudas y debates que se generan en torno a qué deben aprender los estudiantes del siglo XXI, qué competencias fortalecer, cómo detectar y potenciar los talentos de cada uno, entre otros aspectos. Al respecto, los expertos coinciden en que los sistemas educativos tienen que ajustarse de acuerdo con los interés y necesidades de una economía global basada en el conocimiento.
Internet se ha convertido en la principal puerta al conocimiento para los jóvenes especialmente, con solo acceder a la red, los estudiantes y profesionales encuentran a la mano todo tipo de información, sin embargo, hoy no se justifica memorizarla, cuando el valor real en este nuevo escenario, lo adquieren los saberes o aprendizajes logrados y los conocimientos construidos para encontrar la información, comprenderla y analizarla críticamente.
En este sentido toma especial relevancia la capacidad de recombinar esta información y de utilizarla de manera creativa, de tal forma que primen las habilidades a la hora de comunicarse y trabajar de forma colaborativa para poder responder de manera innovadora y sostenible a los desafíos que plantea un mundo en constante cambio.
Justamente y teniendo en cuenta los retos de la globalización, en 2018 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico - OCDE incluyó en las pruebas Pisa una capacidad que pone el foco en las actitudes y valores, denominada competencia global, la cual figura como fundamental para convivir de forma armónica en un mundo cambiante y multicultural.
La competencia Global se define como "la capacidad de examinar cuestiones locales, globales e interculturales, de entender y apreciar las perspectivas y visiones del mundo de los demás, para interrelacionarse de forma abierta, apropiada y eficaz con gentes de otras culturas, y para actuar por el bienestar común y el desarrollo sostenible".
En este sentido es importante que los estudiantes sean conscientes de sus fortalezas, que conozcan sus propias competencias y capacidades, de tal forma que puedan enfrentarse con éxito a las distintas situaciones que pueden darse en un contexto determinado. Claramente su formación debe incluir un componente fundamental orientado a fortalecer el conocimiento continuo, el liderazgo, las habilidades de comunicación, los valores éticos y la habilidad para trabajar en equipo.
Valga señalar que especialistas en el tema consideran que uno de los aspectos claves es el dominio de una segunda lengua, especialmente el inglés, lo cual contribuye a que la carrera profesional progrese aceleradamente. A este se suman la flexibilidad y la empatía, que permiten eliminar las barreras culturales, para centrarse exclusivamente en el profesional o la persona y agiliza los procesos de trabajo.
