Educación virtual, un desafío para el país
Desde esta perspectiva, la educación virtual que comenzó a difundirse en Colombia desde 1994, busca propiciar espacios de formación apoyándose en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), para instaurar una nueva forma de enseñar y de aprender.
Es una modalidad de la educación a distancia que implica una nueva visión de las exigencias del entorno económico, social y político, así como de las relaciones pedagógicas y de las TIC. No se trata entonces simplemente de una forma singular de hacer llegar la información a lugares distantes, sino que es toda una configuración pedagógica que dejó de ser considerada como un complemento de la presencial para convertirse en un modelo de calidad.
Antes del Covid-19, el 10 % de los estudiantes se encontraban en modalidad virtual, es decir, más de 200.000 alumnos, según el reporte de la red Ilumno. De acuerdo con cifras entregadas por el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, las clases virtuales se incrementaron en el 2020 en un 70%.
Y es que la emergencia sanitaria por Covid-19 sacó a flote las enormes brechas del sistema social colombiano, golpeando fuertemente a las poblaciones menos favorecidas afectando, incluso, los logros obtenidos en materia educativa.
Al inicio de la pandemia la mayoría de las instituciones pudieron virtualizar gran parte de su oferta y mantuvieron la dinámica educativa. Los alumnos lograron seguir accediendo al servicio, en nuevas circunstancias y contextos virtuales, sin embargo, se evidenció la situación real de algunos estudiantes en los centros urbanos y las zonas rurales que no tenían un computador adecuado para acceder a las clases o a un servicio de internet eficiente.
En este sentido, las autoridades en cabeza del gobierno nacional no se quedaron con los brazos cruzados. El diagnóstico inicial hizo evidente que los alumnos afectados necesitaban soluciones principalmente en: el acceso a computadores y la señal de internet; en la búsqueda de opciones alternativas de acceso a clase, como programas de televisión o radio que ayudaran en los procesos de formación y en la construcción de guías especiales para avanzar en el proceso de aprendizaje desde el hogar y con la ayuda de su familia.
Al respecto, el Ministerio de Educación en alianza con RTVC Sistema de Medios Públicos y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) pusieron al aire un programa de televisión llamado Profe en tu casa que usa no solo la señal abierta de televisión sino las plataformas digitales.
De igual manera, el programa Computadores para Educar que lidera el MinTIC, con acompañamiento del Ministerio de Educación, tenía como meta la entrega de más de 80 mil aparatos de cómputo para facilitar el acceso, tanto a profesores como a estudiantes en todo el país y en las zonas más alejadas o con niveles altos de vulnerabilidad.
Expertos señalan que el Gobierno Nacional tendrá que acompañar las decisiones que adopten los entes territoriales, en manos de ellos se encuentran las decisiones y los presupuestos que tendrán que invertir en la generación de estrategias en torno a la búsqueda y vinculación de aquellos alumnos que quedaron por fuera del radar del sistema educativo.
Así las cosas, la Secretaría de Educación de Bogotá dio a conocer que el diagnóstico inicial en la capital fue crítico, pues de cada 10 estudiantes 4 tenían dificultades para acceder a clases remotas por no contar con las herramientas suficientes, pero este impacto real solo se podrá medir plenamente en el proceso de matrícula para 2021.
La brecha digital
En Colombia uno de los problemas más complejos en resolver consiste en la desigualdad en el acceso a los aparatos o equipos de cómputo de última tecnología, solo los más privilegiados cuentan con conexión a internet y equipos en buen estado.
Desde que llegó la pandemia, ha predominado el uso de aparatos tecnológicos para dar cátedras tradicionales, enviar lecturas y colocar tareas. Como han señalado los rectores de varias universidades, lograr una verdadera educación virtual es costoso y requiere un cambio de mentalidad difícil de conseguir.
Según el Dane, tan solo el 9,4 % de los hogares en zonas rurales cuenta con un computador de escritorio, portátil o tableta. Así mismo, el Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana (LEE) advirtió que el 96 % de los municipios del país no podrá impartir lecciones virtuales porque menos de la mitad de sus estudiantes de grado once tiene computador e internet en su casa.
Esto significa que no obstante los esfuerzos realizados por el Ministerio, las secretarías de educación y los maestros, gran parte de la población se ha visto damnificada por la muy acentuada brecha digital.
Los expertos consideran que se tendrá que esperar a que regresen a las clases presenciales para saber a ciencia cierta cuánto progresaron en lectura crítica, matemáticas, ciencias e historia. Esa evaluación será fundamental para discriminar el progreso por grupos de edad, condición socioeconómica y nivel educativo de sus cuidadores.
Finalmente, la pandemia impuso uno de los más grandes desafíos: impedir que la falta de acceso a tecnología signifique dejar por fuera del circuito educativo a una importante población.
