¿Ser Emprendedor o empleado? Ventajas y desventajas
En este sentido, es necesario poner en una balanza las ventajas y desventajas. Así las cosas, expertos coinciden en que ser empleado es relativamente más fácil, pues trae consigo grandes ventajas como la estabilidad económica al contar con un sueldo sistemático, mensual o quincenal, lo que permite organizar y planificar un futuro.
Adicionalmente, facilita la realización de inversiones como la compra de vivienda, un carro o un bien en general, porque le permite contar con una hoja de vida crediticia más interesante al ser respaldada por la empresa a la que se encuentra vinculado.
Así mismo, las obligaciones y responsabilidades laborales son delimitadas, pues siempre hay un superior que asume los riesgos, a lo que se suma que por derecho propio tiene establecido un horario, días de vacaciones, permisos por enfermedad o calamidad doméstica.
De otra parte, el emprendedor implica asumir riesgos, normalmente es un reto diario en la toma de decisiones para perseguir un sueño. Evidentemente, el riesgo más peligroso es el fracaso. No dispone con exactitud del total de recursos de cada mes, lo que puede generar estrés e incertidumbre en la organización de pagos de créditos, hipotecas y al mismo personal.
Los ingresos de los emprendedores están sujetos en gran medida a sus propios esfuerzos, por ello quedarse en casa o con las manos cruzadas no es una opción, pues el negocio tiene que continuar y es preciso solucionar inconvenientes y conflictos diariamente.
Ahora bien, el emprendedor también cuenta con factores positivos como por ejemplo ser su propio jefe, hacer realizad sus sueños, manejar sus tiempos y actividades de acuerdo con su experticia lo que le permite decidir y dar un norte al manejo del negocio o emprendimiento.
Entre las razones identificadas para iniciar un emprendimiento se encuentran algunas como no encontrar empleo o una oportunidad laboral estable, por vocación propia, por tener una idea de producto o modelo de negocio que quiera llevar a cabo, buscando la independencia profesional en horario, funciones y beneficios monetarios, y por haber detectado una necesidad en el mercado que puede llevarlo al éxito.
Sin lugar a dudas, el emprendedor tiene muchas ventajas, pero por los riesgos y el sacrificio que conlleva, es imperativo prepararse y a pensarlo dos veces antes de lanzarse pues no es una tarea fácil ya que requiere de capacidad y constancia personal. Una persona que desea ser emprendedora debe fortalecer sus conocimientos y capacidades en temas como liderazgo, innovación, creatividad, trabajo en equipo, toma de decisiones y comunicación, entre otras.
Para poder identificar cual es la mejor opción para su proyecto de vida laboral, es necesario preguntarse a sí mismo sobre los gustos y preferencias, tener en cuenta tanto las habilidades blandas que son las que definen las actitudes, valores y comportamientos que tienen los colaboradores en el trabajo, como las habilidades técnicas o duras, que corresponden a los conocimientos académicos que adquieren en una institución educativa y por último hacer claridad con los objetivos de vida.
En este sentido es importante fortalecer las habilidades propias de los profesionales en cualquiera de los dos enfoques, las cuales deben acompañarse de comunicación asertiva, colaboración y creatividad, así como los rasgos exclusivamente humanos que hace la diferencia con la inteligencia artificial como son la empatía, la construcción de relaciones, la capacidad cognitiva, la curiosidad y el deseo diario de aprender y de servicio, que finalmente lo convierta en un mejor ser humano.
